Homosexualidad y Masculinidad

Homosexualidad y Masculinidad

Homosexualidad y Masculinidad

Los hombres homosexuales tienen una actitud poco clara hacia la masculinidad. El término aparece todo el tiempo en descripciones de perfiles en línea (como la frecuente frase “gay sin plumas busca hombre bien masculino”). Y es que muy a menudo relacionamos lo masculino con lo atractivo. Tal vez dada esta situación, muchos son los homosexuales a quienes les preocupa tener una virilidad algo deficiente, sin importar cuánto tiempo dediquen al gimnasio.

¿Qué es entonces la masculinidad?: ¿se tratará de tener un pecho velludo y poder cambiarle el aceite al auto sin ayuda de nadie?, ¿tendrá que ver con ser por naturaleza incapaz de buscar ayuda cuando se está perdido en la ciudad? Por otro lado, ¿se puede ser “demasiado masculino”?, ¿tener el rol activo en una relación sexual es de alguna manera más masculino que ser pasivo?

Uno de los conceptos erróneos que muchos homofóbicos tienen es asumir que todos los homosexuales queremos ser mujeres. A veces hablamos con un toque de “humor gay”, sí, (por ejemplo, en ciertos lugares, diciéndoles a los demás “chica” o “ella”), lo cual resulta ser una forma divertida de reducir la tensión de la desaprovación y rechazo de otros. Sin embargo, hacerlo puede confundirnos en cuanto a cómo nos sentimos como hombres.

Durante esos años de infancia y adolescencia, muchos son los momentos en que los chicos gay reciben numerosos insultos (“marica” es de los más constantes) que implican que su virilidad es deficiente. Por si eso fuera poco, muchas imágenes de la homosexualidad en los medios masivos de comunicación son poco o nada masculinas, hasta el punto de pretender ser divertidas para el público. Algunos de estos casos son la versión teatral y en cine de La Jaula de las Locas, y el programa de televisión estadounidense Queer Eye for the Straight Guy. Como resultado, poco sorprende que una de las cosas más perturbantes para los homofóbicos acerca de Brokeback Mountain sea la imagen de dos hombres bien masculinos besándose apasionadamente. Más de un crítico conservador ha especulado que John Wayne debe de estar revolcándose en su tumba.

¿Pero realmente cuáles son las características que se asocian con la masculinidad? Es muy fácil generalizar acerca de los roles de género, pero lo que es claro es que ciertos rasgos son positivos mientras otros son negativos. Del lado positivo, ser masculino frecuentemente se asocia con fuerza y competencia, al igual que con características sexuales secundarias como musculatura marcada y gran cantidad de vello corporal. Del lado negativo, los individuos varoniles suelen parecer demasiado agresivos, tercos, de mente cerrada y hasta poco inteligentes.

Como es obvio que a los homosexuales nos atraen otros hombres, esto de hecho ocurre porque una cierta cantidad de testosterona nos es intrísicamente atractiva. A fin de cuentas un homosexual es el hombre ideal de otro. Hasta este punto no hay problema alguno, a menos que tengamos un fetiche con la hipermasculinidad. Muchas de las cualidades que nos hacen creer que un hombre es viril pueden convertirlo en una poderosa fantasía sexual, pero difícilmente lo hacen un candidato para una relación sentimental de verdad. Es típico que las relaciones que tienen éxito involucren habilidades de empatía y de apoyo cuando la pareja lo necesita, las cuales popularmente se asocian más con el sexo femenino que con leñadores o pilotos de combate. Nuestras interesantes fantasías cubiertas de sudor simplemente no coinciden con nuestro ideal de pareja.

Al considerar masculinos a otros hombres y no a nosotros mismos, los homosexuales nos hacemos daño al juzgar la masculinidad como una calidad ajena a nosotros. Es más posible que esto ocurra cuando nuestra percepción de la masculinidad se hace demasiado limitada y enfocada en la parte física (el tamaño de esto o la cantidad de aquello). Sin embargo, una perspectiva más abierta de lo que significa ser un hombre nos puede permitir cultivar otras características igualmente masculinas: tener iniciativa en nuestra vida, dominar tareas que nos son importantes (independientemente de si se trata de cambiarle una llanta al auto o cocinar un plato exquisito), cuidar de desarrollar nuestra fortaleza interior tanto como cuidamos de nuestros pectorales, etc.

Mientras que a los hombres a menudo se les aconseja tener contacto con su “lado femenino”, tal vez lo que el homosexual necesita es fortalecer su comunicación con su “lado masculino”. Identificar los aspectos que más valoramos acerca de ser hombres y fomentarlos conlleva a una visión de masculinidad más sana y menos distorsionada.

 Título Original: Gay Men and Masculinity

Publicado por: John R. Ballew

Traducido por: Themonochromeman

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