Today

Landscape

Today

It can get really tough sometimes. After working out a bit, he completely got desperate. He stopped lifting that dirty dumbbell, looked at himself in the yellowish mirror, and found that same pale, childish face he’d seen ever since he was born. Both his hands hadn’t been washed for hours. He walked out of the place and started jogging, desperately. He was sweating, but people didn’t seem to notice it or his worrying there. As a matter of fact,  they didn’t even seem to notice themselves, for they were rather automatic wanderers: buying, calling, shouting, crossing streets, selling vegetables at any corner, driving their cars, walking,… It’s always like that until you get totally tired of just staring at them from the fourth floor where he’d spent most of his morning. ‘I gotta run, but where to?’, he thought. He went on jogging because he wanted to forget that this city had changed, that Bogotá had once been his place. There was no day in which he didn’t curse his luck and the poverty he somehow felt immersed in. Step after step he thought of all his memories. Most of them had been bad ones, and they popped out before him like ephemeral images that tormented his running and breathing. ‘That freakin’ rain again’, he muttered. But it wasn’t actually something like a stormy day. Instead, the soft shower that fell that Thursday morning was refreshing enough to prevent him from crying out right in the middle of the city. Faster were his steps and in no time he found himself on the outskirts. The landscape had changed a bit, though it was as filthy as the city’s. The hopeless jogger couldn’t escape the mud that rainy seasons and cars had converted into the cold liquid he now felt in his legs and inside his  slippers. That didn’t matter, though. ‘Perhaps I must go there. After all it’s her anniversary’, he told himself. He now knew where he was headed to. Lots and lots of cars were his only companions. His solitude let him at last shout phrases in the tongue of Shakespeare that came out of him: ‘Why?, why I had to live all this shit?, why I have to feel this way?, why I can’t get on well with people?…’ Gloomy day and his whining. He thought the pathetic scene could well be a madman’s groan, but deep inside him he knew that was one of the few ways he had to start breaking his masks. And those demons of past lives, they appeared as he reached a mysterious place filled with coloured flowers. The landscape was now an evergreen meadow where the exhausted young man expected to find the peace he never had back in the city. It seemed that a pullover and shorts weren’t the appropriate clothes to be worn there. Many people were in black, saying prayers and weeping. He ignored them, for he was looking for a name on the ground. By the time he finally found his last name on a grave, he burst into tears. ‘Why?’, he babbled. He lay down and said nothing, thought of nothing, and did nothing for a long, long time. ‘Oh right, it’s time, there’s plenty of things to do in that city, like getting ready to leave’.

Themonochromeman

Hoy

A veces puede ser más difícil. Luego de hacer ejercicio un poco, se desesperó completamente. Dejó de sostener esa sucia mancuerna, se miró al espejo amarilloso y no encontró más que el mismo rostro pálido e infantil que había visto desde que naciera. No había lavado sus manos en horas. Salió del lugar y empezó a trotar, muy desesperadamente. Sudaba, pero la gente no parecía notar ni su aroma ni su preocupación. De hecho, parecía que no se notaban ni a ellos mismos, pues parecían autómatas vagabundos: compraban, llamaban, gritaban, cruzaban las calles, vendían verdura en cualquier esquina, conducían sus autos, caminaban,… Siempre es así hasta que se hace fatigoso el simple hecho de verlos desde el cuarto piso en el que el hombre había gastado mayor parte de su mañana. ‘Tengo que correr, ¿pero adónde?’, pensaba. Siguió corriendo porque quería olvidar que esta ciudad había cambiado, que Bogotá había sido alguna vez su hogar. No había día en que él no maldijera sus suerte y la pobreza en la que de alguna manera se sentía sumergido. Paso tras paso emergían sus recuerdos. La mayoría de ellos eran malos y entrecruzaban su vista cual imágenes efímeras que atormentaban sus correr y respirar. ‘Esa maldita lluvia otra vez’, murmuraba. No se trataba, sin embargo, de un día de tormenta. Era más bien una tenue llovizna, una que aquel jueves caía melancólicamente y representaba suficiente frescura como para evitar que el hombre gritara de desesperación justo en medio de tan atestada ciudad. Sus pasos se hicieron más y más rápidos y en poco tiempo se halló en las afueras. El paisaje había cambiado un poco, pero no dejaba de ser tan repugnante como el de la ciudad. El desesperanzado corredor no pudo evitar el lodo que fuertes temporadas de lluvia y autos habían convertido en el líquido gélido que él sentía ahora en sus piernas y pies. Pero toda incomodidad no importaba. ‘Tal vez sea bueno ir. Después de todo es su aniversario’, se dijo. Supo entonces adonde se dirigía. Autos muchos fueron sus únicos compañeros. Su soledad al fin lo dejó gritar frases en la lengua de Shakespeare: ‘Why?, why I had to live all this shit?, why I have to feel this way?, why I can’t get on well with people?…’ Tristey taciturno tornóse día con sus gimoteos. Pensó que la patética escena bien podía tratarse del gemido de un demente, mas en el fondo supo que esa era una de las pocas maneras para romper sus máscaras. Y esos demonios de vidas pasadas aparecieron cuando se acercaba a un misterioso lugar lleno de flores de colores. El paisaje era ahora una pradera donde el ya exhausto joven pretendía encontrar la paz que nunca tenía en la ciudad. Parecía que el saco de lana y la pantaloneta no eran nada apropiados allí. Muchos estaban de negro, oraban y lloraban. El hombre los ignoró, ya que centraba su atención en buscar un nombre sobre el suelo. Al encontrar finalmente su apellido en la tumba, se echó a llorar. ‘¿Por qué?’, balbuceaba. Se acostó y no dijo ni una palabra, no pensó ni un pensamiento y no hizo nada durante mucho, mucho tiempo. ‘Bien, es el momento, hay muchas cosas por hacer en esa ciudad, como prepararse para dejarlo todo’.

Themonochromeman

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